Más medios, más voces para sembrar el derecho a la comunicación desde abajo

Mientras los jefes de Estado se hacen la foto oficial, los pueblos trabajan. Hoy (sábado 26 de enero de 2013) ha sido un día de intensos debates sobre el derecho a la comunicación en la Cumbre de los Pueblos 2013 que se celebra en Santiago de Chile de forma paralela al encuentro Celac-UE. Estas son algunas de sus conclusiones.

Varios son los foros y discusiones relacionados con el derecho a la comunicación que se han programado en la Cumbre de los Pueblos 2013, que se desarrolla en paralelo a la Cumbre de las Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – Unión Europea (Celac-UE) en Santiago de Chile este fin de semana.

El tema es una preocupación de organizaciones sociales, comunidades, ambientalistas, periodistas y comunicadores/as que enfatizan la ausencia de sus discursos y análisis en los medios tradicionales, que han pasado de entidades de servicio público a voceros funcionales a un sistema económico establecido, señalan.

En la jornada ‘Plurinacionalidad y Derecho a la Comunicación’ se expuso que en Chile hay una deuda y se está muy lejos de la legislación que asegure una pluralidad de medios que reflejen la diversidad de miradas y realidades que conviven de manera desigual en esta sociedad. Sobre todo en materia de reconocer y convivir con pueblos originarios, que manejan una cosmovisión distinta de la consolida.

En ese foro participaron Pía Matta, presidenta de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc); Mauricio Weibel, periodista de la Agencia Alemana de Prensa y de Reporteros Sin Fronteras en Chile; Pedro Cayuqueo, periodista director de los periódicos Azkintuwe y Mapuche Times, y Jeanette Paillán, realizadora audiovisual mapuche.

Y en el encuentro ‘Derecho a la Comunicación’, organizado por medios comunitarios, plantearon la necesidad imperiosa de romper la lógica de alianza entre los medios de comunicación tradicionales y el poder político-económico, donde los periódicos, radios y televisoras han pasado a formar parte de grandes consorcios económicos que se relacionan con el poder político en la mayoría de los países, y que frecuentemente evidencian conflictos de interés.

Allí participaron Sergio Millamán, miembro de la Red de Medios de los Pueblos y colaborador de Mapuexpress (medio mapuche); Javiera Olivares, representante del Colegio de Periodistas y de la Coordinadora de Trabajadores de Medios de Comunicación; José Elósegui, de la comunitaria Radio Mundo Real (Uruguay); Rodrigo González de la comunitaria Radio Konciencia de Rosario (Chile), y Eduardo Tamayo, de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) de Ecuador.

¿Qué hacer ante esta realidad? Es la pregunta que circula en los pasillos de la Cumbre de los Pueblos 2013 que culmina mañana en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile -a la que se ha anunciado una visita del presidente boliviano Evo Morales para el domingo-. Pero más importante que resolver lo que se debe hacer, es ¿cómo hacerlo? Ante los poderes económicos que, según coinciden los expositores de los foros, hegemonizan un discurso que no incomoda a los poderes instalados, y que cuentan con los recursos económicos derivados de un mercado que regula y mantiene el desequilibrio (publicidad, alianza con gobiernos y empresas) para sostener una tranquilidad de un sistema que ha hecho agua en distintas partes del mundo.

La preocupación, por un lado, es que los medios pequeños logren crecer en la amplificación de las voces, y que los alcances de los medios comunitarios, como se hizo expreso en el foro ‘Derecho a la Comunicación’, se articulen en redes de colaboración que permitan encontrar puntos de interés y preocupación comunes que trabajen colaborativamente para dar más poder a las resistencias ante las lógicas empresariales y de la productividad.

Javiera Olivares recordó un diagnóstico que se repite, desde hace años, sobre la concentración de los medios de comunicación más grandes y conocidos por el gran público en pocas manos, que a su vez son los dueños de las más grandes empresas del país, o pertenecen a consorcios extranjeros -lo cual explicaría que en muy escasas ocasiones se cuestionen sus intereses, cuando se cruzan con problemas ambientales o de convivencia con las comunidades (casos de la minería, proyectos hidroeléctricos u otros)-, y añadió que se requiere de coordinar esfuerzos desde los trabajadores de los medios, y desde con los medios de comunicación “alterativos” -concepto que prefiere a “alternativos”-, señaló.

La periodista Pía Matta, quien además trabaja con temáticas de defensa de las mujeres y sus derechos, expresó su preocupación relacionada con las leyes que en este país dejan todo en manos del mercado, y relevó el ejemplo que dio Argentina hace un par de años con la Ley de Medios -conocida como de los tercios-, que si bien no ha logrado implementarse de manera ideal, al menos es una base desde la institucionalidad que las leyes obliguen a distribuir un tercio de las frecuencias para los privados, un tercio para los medios públicos y un tercio destinado a las comunidades.

“Donde no hay leyes, hay una alianza brutal entre los grandes consorcios y los Estados”, apuntó Matta.  Y terminó señalando que la libre expresión es inherente a la democracia, y que es un derecho exigirla.

Esa realidad chilena, representada en ese panorama, no es mucho mejor en la mayoría de América Latina, son pocos los países que han avanzado en abrir espacios para los medios comunitarios, pero tampoco basta con asegurar equipos o frecuencias si eso no va acompañado de saberes humanos que permitan que se haga de manera efectiva y el trabajo de la comunicación se ponga al servicio de la sociedad, no al de una ideología o caudillismos de turno.

Pedro Cayuqueo apuntó que “si en América Latina es pobre el panorama, en el caso indígena es peor”, y explicó que no se trata solo de invisibilidad de los problemas, puesto que en el caso de la temática mapuche es una de los que más aparece en los medios pero el problema es la forma en que aparece en los medios tradicionales, lo cual le llevó a abocarse a la tarea de la creación de medios propios -Azkintuwe y Mapuche Times-.

Y agregó el periodista que el uso de las nuevas tecnologías, de la comunicación, de tener un nuevo medio y aprender a hacerlo bien, se ha convertido en el nuevo Caballo de Lautaro –el joven mapuche fue quien aprendió a usar el animal que no existía en estas tierras antes de la llegada de los españoles, y luego lo usó en la guerra contra los invasores-, y de alguna manera han logrado que se lean y expongan las otras miradas en relación con la naturaleza y los seres humanos.

Un derecho fundamental, una tarea pendiente, que aún las organizaciones sociales no han puesto dentro de las prioridades para aprender a responder. Más medios, más voces, más periodistas y comunicadores/as comprometidos/as, es uno de los desafíos de esta Cumbre de los Pueblos 2013, que busca responder y ofrecer alternativas a lo que concluyan los jefes de Estado y el millar de empresarios de América Latina y Europa que se reúnen simultáneamente en la parte más alta de Santiago.

Por César Baeza Hidalgo / Otramérica

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